Llamamos recargo energético al impuesto que las fábricas de vidrio plano aplican a todos sus productos por la repercusión en sus costes del uso de hidrocarburos como fuente energética en su proceso productivo.
Este coste se traslada directamente a los manipuladores de vidrio, que por lo general lo repercutimos a su vez a nuestros clientes. Su importe depende del precio del barril de crudo (Texas o Brent), aunque no fluctúa tan rápido como este, ya que hace falta un cambio continuado del precio del crudo durante un periodo relativamente largo para que varíe el del recargo.